El “Banco Malo” y las subastas a la baja: el impacto sobre los desahucios.

Artículo publicado en el Madrid15M número 8

En los últimos meses, han surgido dos elementos que dificultan a los agentes sociales que luchan contra los desahucios, llevar a cabo esta tarea: el “Banco Malo” y las subastas a la baja. Antes de comentar a qué se debe esto, conviene explicar lo que son.

¿Qué es el “Banco Malo”? El llamado “Banco Malo”, es una sociedad gestora de activos procedentes de una reestructuración bancaria, cuyo objetivo consiste en sanear entidades en dificultades por concentrar activos muy por debajo de su valor de adquisición, así como créditos morosos y de dudoso cobro. ¿Qué quiere decir esto? El “Banco Malo” se encargará de comprar al resto de los bancos, entre otras cosas, las hipotecas que no se pueden pagar, a un precio inferior del que consta en sus balances. Según ha anunciado el Banco de España, la compra se hará con un descuento del 54,2%.

Este “Banco Malo” se creó por el Real Decreto Ley 24/2012 del 31 de agosto, el cual define que la participación estatal no podrá igualar ni superar el 50% del capital de la sociedad. Este banco, que será en un 50% público, gestionará los activos con el objetivo de no perjudicar a los bancos (privados) saneados; es decir se trata de garantizar que no se desplome el precio de la vivienda.

Para aportar este 50%, el Gobierno empleará parte del rescate de 100.000 millones de euros pedido a la UE. Esto significa que vamos a seguir alimentando nuestra deuda para pagar con dinero público la estafa de los bancos.

En total, el banco adquirirá 89.000 pisos y 13 millones de metros cuadrados de suelo. Aquí habrá tanto campos de golf y urbanizaciones de lujo sin construir, como casas desahuciadas o viviendas vacías, a las que se les podría dar un uso social. Sin embargo, como ya se ha dicho, el objetivo de la operación´, financiada con dinero público, será no perjudicar a los bancos con una bajada de precios de la vivienda.

¿Qué son las subastas a la baja? Son una iniciativa que consiste en lanzar a subasta un número de viviendas con descuentos de entre el 30 y el 60 %. Los compradores hacen pujas por ellas y se le adjudica al que supere las cantidades ofrecidas por otros particulares o empresas.

Por ejemplo, Bankia ha puesto en subasta 1.100 viviendas por todo el país, agrupadas en varios paquetes. La mayoría de ellas son de primera mano, excluyendo un paquete que se subasta en la Comunidad de Madrid. Este lote consta de 220 viviendas de segunda mano, es decir, desahuciadas, situadas en Madrid capital (Tetuán, Vallecas, Embajadores, Lavapiés y Bellas Vistas) y ciudades de la Comunidad (Alcalá de Henares, Parla, Móstoles, Getafe y Torrejón).

Una vez explicado esto, ¿cómo afectan estas dos iniciativas a los desahucios?

Para empezar, desde la creación del “Banco Malo” es mucho más difícil negociar con las sucursales las daciones en pago y los alquileres sociales. ¿Por qué? Es muy sencillo: ¿Por qué un banco va a aceptar una propuesta que no le reporte un beneficio igual o superior que la compra de la hipoteca por el “Banco Malo”? Esta cruda realidad es algo que algunas entidades bancarias han llegado a comunicar directamente a distintas PAHs.

Además, hay otros dos factores que juegan a favor de la banca. El primero es el lavado de cara del que se van a beneficiar los bancos que se han enriquecido con la burbuja inmobiliaria. Ellos ya no van a tener las casas desahuciadas, por lo que las medidas de presión que se han estado llevando contra ellos, ya no van a tener efecto alguno. El segundo factor es, con la creación del “Banco Malo”: ¿Dónde vamos a reclamar ahora las daciones en pago y alquileres sociales?, ¿va a tener oficinas o sucursales?, ¿dónde van a estar? Las acciones en sucursales bancarias son un elemento de visibilidad importante dentro de la estrategia de las PAHs.

Con las subastas a la baja ocurre algo parecido a lo que sucede con la compra de activos por el “Banco Malo”. Tras aplicarles unos descuentos del entre el 30 y el 60% a las viviendas, se les sacará máximo precio, de entre todo el mundo que opte por pujar. Hay que tener en cuenta que con la nueva ley de alquiler, se han creado condiciones especiales para las Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario (SOCIMI) participen en el mercado del alquiler con unas condiciones ventajosas (deducciones fiscales, discrecionalidad en los contratos, etc). Resultado: ¿Para qué voy a negociar daciones en pago o alquileres sociales con estas 220 viviendas, si voy a conseguir sacar por otra vía un mayor beneficio?

La burbuja inmobiliaria ha explotado, pero se demuestra que la banca es capaz de adaptarse a cualquier situación para seguir obteniendo el máximo beneficio posible, pasando por encima de quien tenga que pasar.

Carlos Huerga

Plataforma de Afectados por la Hipoteca

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