Echa a andar “El Principio de la Incertidumbre”

Los que leáis este post os preguntareis: ¿que es esto de “El Principio de la Incertidumbre”? Pues bien, lo único que soy capaz de deciros a día de hoy, es que esto es mi blog personal.

He abierto este blog, sin tener muy claro su objetivo… Puede que sea un espacio de autoreafirmación (¡espero que no!), un lugar donde colgar lo que escribo, lo que grabo o simplemente las cosas que leo y me gusta compartir. Mucho me temo que el tiempo acabará siendo el que defina lo que es este espacio. Para empezar, he colgadolo que he venido escribiendo hasta ahora, por si queréis echar un ojo.

Para comenzar esta andadura, me gustaría copiarle a Alberto Sicilia parte de su post número 100. Este post, llamado “El Mejor Consejo para Escribir”, tiene un extracto de Steven Pressfield, que a mí, particularmente, me ha encantado y que me gustaría que en cierta manera me guíe a la hora de escribir. Sin más, aquí os lo dejo y espero que esta experiencia llegue a buen puerto:

 Lección número 1 para un aspirante a escritor

Nadie quiere leer tu mierda.

Permite que lo repita. Nadie -ni siquiera tu perro o tu madre- tiene el más mínimo interés en tu blog o tu novela.

No es que la gente sea mala o cruel. Simplemente están ocupados.

Nadie quiere leer tu mierda.

En la industria de la publicidad, existe un fenómeno llamado el “Síndrome del Vendedor”. Todo vendedor está enamorado de sus propios productos. El error que comete es creer que porque él esta enamorado de sus productos, el resto del mundo también lo estará.

El resto del mundo no sabe lo que tú estás escribiendo y tampoco le importa. Tus potenciales lectores están ocupados con los asuntos de sus vidas y no tienen tiempo para leer esa obra maestra de la que te sientes tan orgulloso.

¿Cuál debe ser tu respuesta ante esto?

1) Reduce tu mensaje a su forma más simple, clara y fácil de entender.

2) Hazlo divertido. O sexy, o interesante, o informativo.

Cuando comprendes que nadie quiere leer tu mierda, tu mente se concentra. Sólo entonces, empiezas a entender que la escritura y la lectura son, ante todo, una transacción. El lector te ofrece su tiempo y su atención, los dos regalos más valiosos que un ser humano puede ofrecer a otro. A cambio, tú, el escritor, debes devolver algo digno de lo que se te ha regalado.

Cuando comprendes que nadie quiere leer tu mierda, desarrollas empatía. Adquieres el don más valioso para cualquier escritor: la habilidad de cambiar la perspectiva desde tu punto de vista al punto de vista del lector. Aprendes a cuestionar cada frase que escribes: ¿es interesante? ¿es divertida? ¿es osada? ¿Estoy dando suficiente al lector? ¿se estará aburriendo? ¿estará siguiendo el argumento?

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