#25S ¿El comienzo o el final?

Artículo publicado en Viento Sur

A finales del curso político pasado, a través de las redes sociales, comenzó a surgir una fecha, el 25 de Septiembre, y un eslogan a su lado: “Ocupa el Congreso”. Muchos nos preguntábamos entre nosotros: “¿tú sabes de qué va esto de ‘ocupa el congreso’?” y la respuesta que solías encontrar era un gesto que expresaba una absoluta duda.

Fueron pasando los días y tuvimos mas información. La cita era convocada por la Plataforma en Pie y había publicado un manifiesto, un documento base. Este documento definía la acción como una acción rupturista con el sistema. Pedía la dimisión del gobierno y la creación de un proceso constituyente mediante la ocupación del Congreso de los Diputados.

Uno de los grandes problemas llegó en este momento: algunos grupos de extrema derecha se posicionaron a favor de la acción, cosa que trajo una sensación de desconfianza con respecto a esta acción. “Oye, que esto lo han montado los fachas.”

La Plataforma se desvinculó de estos grupos y lanzó un manifiesto 2.0 para el que se pedían aportaciones. Con este manifiesto se pretendía dejar fuera a la derecha y comenzar a abrir el 25S, aunque fuese casi de manera anecdótica.

Las asambleas y grupos del 15M comenzaron a debatir su participación en el 25S, con la información que se tenía en ese momento. Muchos de ellos comenzaron a desvincularse: “oye, que el Grupo de Economía de Sol no apoya el 25S”“pues las asambleas de Carabanchel y Malasaña tampoco”. La acción no estaba clara, creaba muchas confusiones e incluso se la acusaba de “antidemocrática”.

Cuando se veía que el 15M se iba a descolgar, comenzó a circular una convocatoria. El 25 de agosto, la Plataforma estaba convocando una reunión en la que se pretendía aclarar la cita, discutir de los puntos del manifiesto que pudiesen resultar conflictivos, debatir sobre nuevas aportaciones, y crear grupos de trabajo que se encargasen de organizar la acción.

Nos juntamos plataformas, colectivos, algunos partidos políticos, asambleas del 15M y personas individuales, divididos en dos posturas: los que apoyaban la acción y los que iban en busca de más información sobre el 25S.

Comenzamos a debatir en una asamblea un tanto caótica. La Plataforma fue aclarando los puntos en torno a los cuales surgían más dudas: dejaron claro que la extrema derecha no tenía cabida en su convocatoria y definieron el significado de la ocupación que ellos buscaban, una ocupación simbólica y no física, que terminase con la dimisión del gobierno.

Fuimos tocando distintos puntos, cada asamblea comentaba sus reticencias, hasta que surgió una pregunta: “¿por qué no abrís la convocatoria?”. Tras debatir en torno a esta pregunta, se creó la Coordinadora del 25S. Se acordó que en esa reunión se conformaban los grupos de trabajo y que estos se reunirían en coordinadora, que se juntaría el próximo fin de semana en el Retiro. La Plataforma decía que al no estar presentes todos sus integrantes, no podía posicionarse.

Se comenzó a trabajar en común, pero llegó la ruptura entre la recién creada Coordinadora del 25S y la Plataforma en Pie. Desde esta última, se mostró un malestar con respecto a cómo se anunciaba la apertura de la acción[1], hasta que finalmente decidió seguir trabajando de manera autónoma[2].

Teníamos dos 25S: “Ocupa el Congreso” de la Plataforma, con un manifiesto[3] que llama “a manifestarse de forma indefinida en las puertas del Congreso hasta conseguir la dimisión del Gobierno y la apertura de un Proceso Constituyente, haciendo de éste, el llamamiento de unión de todas las luchas por una Sociedad más justa”. Frente a “Rodea el Congreso” de la coordinadora que anuncia[4]que “nos manifestaremos alrededor del Congreso porque queremos recuperar la responsabilidad sobre nuestro propio futuro sin aceptar imposiciones. Para decirles a quienes tienen secuestrada la democracia que ha llegado el momento de irse y para exigir la dimisión de este Gobierno como primer paso, porque vamos a liberarla iniciando un proceso constituyente.”

Está claro que ambas acciones tienen un objetivo común: denunciar al Congreso como elemento tomado por el sistema para precarizar nuestras vidas, a cambio de dar unos suculentos beneficios a los mercados. Sin embargo, hay una diferencia táctica entre las dos inmensa. Ocupa el Congreso, tal y como nos lo encontramos en el blog de la Plataforma en Pie, se presenta como una acción finalista y Rodea el Congreso como “un proceso de participación directa abierto” “para garantizar que las decisiones colectivas sean completamente efectivas”.

La Plataforma en Pie defiende que su acción no terminará hasta que consigan sus objetivos. Esta opción es osada, ya que sin contar con una base social consolidada, pretender provocar la dimisión de un Gobierno es bastante optimista

La Coordinadora lanza la acción como invitación a que se unan y articulen otros movimientos para defender sus derechos. Buscar una salida colectiva. Aunque la acción acabe siendo la misma (ambas piden la dimisión del Gobierno), quizás este enfoque es más realista y puede suponer un mejor camino para crear un nuevo frente de lucha, que apunte a las instituciones.

Pese a que existan dos maneras distintas de ver el 25S, esta acción trae algo muy importante al 15M y al resto de la izquierda. Denuncia al Congreso de los Diputados como el núcleo, como a la “partícula de Higgs” de los recortes y atropellos que estamos sufriendo en nuestra sociedad. Pretende cambiarlo. Pero esto es algo que, desafortunadamente, se tiene que hacer a largo plazo, me explico.

El gobierno dimite tras el 25S y convoca elecciones: ¿algo cambiaría sin una alternativa?, ¿los partidos que están apuntalando este sistema con nuestras vidas no volverían a ganar?, ¿tendríamos una alternativa para esas elecciones?

Hay dos maneras de cambiar el sistema: una es mediante una revolución, de la cual no nos encontramos cerca. Otra es obteniendo poder mediante la participación política para cambiar las cosas. Puede que este sea el gran debate que traiga el 25S.

Esta acción puede suponer el comienzo para que dentro del 15M se comience a hablar de la participación en la política como algo no ajeno, de cómo cambiar el sistema para que sea más democrático y de la necesidad de organizarse no solamente en asambleas, si no la necesidad de crear una alternativa de base y anticapitalista.

Por esto, creo que lo bueno de esta acción es que puede ser el comienzo de una reflexión dentro del 15M y los colectivos que se mueven a su alrededor, que nos lleve a tener claro que o esto lo cambiamos nosotras y nosotros o no lo va a cambiar nadie. Para ello, tendremos que organizarnos en más frentes que en la calle, sin dejar este en segundo plano nunca. Bajar la política a la calle y empoderarnos. Quizás ese sea el gran reto que tengamos que afrontar tras el 25S.

Carlos Huerga es activista social

[1] http://plataformaenpie.wordpress.com/2012/08/28/comunicado-plataforma-en-pie/

[2] http://plataformaenpie.wordpress.com/2012/09/04/comunicado-plataforma-sobre-coordinacion-25s/

[3] http://plataformaenpie.wordpress.com/manifiesto/[2]

[4] http://coordinadora25s.wordpress.com/manifiesto/

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